1 jun. 2011

Posted Publicado por José R. González en , , Comments Sin comentarios

Seguimos nuestro repaso a las publicaciones más interesantes sobre la ciudad con otra obra pionera en su estilo. Se trata del libro Badajoz ayer, de uno de los principales conocedores de la ciudad y su rico patrimonio histórico-artístico, Alberto González Rodríguez. Esta obra fue publicada en 1994, cuando la incansable Asociación Amigos de Badajoz aún no había comenzado a despertar el orgullo de los badajocenses hacia su casco antiguo, y supuso un revulsivo en la conciencia de la ciudad al mostrar multitud de lugares históricos ya desaparecidos.

Alberto González Rodríguez nació en Badajoz en 1941 y es Doctor en Historia del Arte por la Universidad de Extremadura. En su trayectoria destacan publicaciones como Hornachos, enclave morisco (1990), Extremadura popular. Casas y pueblos (1992), Badajoz vivo (1993), La transformación constructiva y urbanística de Extremadura (1993), Paisajes y pueblos de Extremadura (1994), Badajoz inolvidable (1995), Badajoz cara al Guadiana: Puerta de Palmas y el Puente Viejo (1995), Historia de Badajoz (1999), Itinerarios y encrucijadas, calles del viejo Badajoz (2002) o Badajoz y Godoy (2006). Desde 1996 es, además, cronista oficial de la ciudad.

González Rodríguez estructuró Badajoz ayer en dos partes bien diferenciadas: una primera a modo de introducción histórica sobre la ciudad; y la segunda, un recorrido espectacular por una estupenda colección de fotografías antiguas. En la primera parte nos adentra con tono nostálgico y evocador en los antecedentes históricos de Badajoz para desgranar uno tras otro los principales hitos urbanísticos, religiosos, militares y sociales de la ciudad, principalmente durante el siglo XIX y primera mitad del XX. Con especial atención en las fortificaciones, los edificios civiles (Ayuntamiento, antiguo Hospital de San Sebastián, Gobierno Civil...), los grandes centros religiosos (Santo Domingo, San Agustín, Descalzas, Carmelitas...) y aportando certeros comentarios sobre la desaparición y transformación de muchos de ellos.

En la segunda parte es donde mejor notamos el magnífico trabajo de recopilación de fotografías antiguas llevado a cabo por Juan Carlos Vidarte Rebollo -más de 300 imágenes-. Y de la mano del cronista y con las sugerentes imágenes del Badajoz antiguo, recorremos las murallas, la Plaza Alta y su entorno, el río Guadiana, la Puerta y Puente de Palmas, la Plaza de San Juan y la Catedral, las Plaza de Minayo, La Soledad, San Andrés... para terminar recordando jardines y parques -en muchos casos desaparecidos- y las fiestas de la ciudad.

La principal virtud de Badajoz ayer es, además del excepcional estudio sobre la ciudad, que pese a dejarnos en su momento con un sentimiento de tristeza por la gran pérdida patrimonial que reflejaba -fue publicado cuando aún no existía esta conciencia que menciono sobre el casco antiguo de la ciudad y su patrimonio artístico- contribuyó de forma determinante sembrando la semilla de la recuperación del centro histórico de la ciudad en las mentes de los badajocenses. Hay que destacar que desde entonces se han restaurado felizmente monumentos como la Catedral, Puerta de Palmas, la Plaza Alta o el antiguo Mercado de Santa Ana. Aunque aún queda mucho por hacer, como sabéis.

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