29 dic. 2011

Posted Publicado por José Ramón González en , , , Comments Sin comentarios

Desde hace siglos la provincia de Badajoz ha sido bastante pródiga en grandes nombres de la pintura nacional e internacional. Si en época contemporánea han resonado, y resuenan, nombres como Ortega Muñoz, Barjola o Eduardo Naranjo, ya en el Renacimiento se situaba la gran figura del "Divino" Morales y en el Barroco la del genio universal de Francisco de Zurbarán. Sin embargo, el siglo XVIII no contó con nombres destacados salvo los de las familias Mures y Estrada, cuyo ámbito de acción se desarrolló principalmente en la ciudad de Badajoz. Siendo, en cualquier caso, pintores discretos en cuanto a técnica y calidad de sus trabajos.

El siglo XIX supondría la aparición de dos nuevas figuras de gran relevancia, la del fuentecanteño Nicolás Megía -considerado el mejor acuarelista de la pintura extremeña- y la del badajocense Felipe Checa, maestro indiscutible del bodegón y profesor de otra figura sobresaliente de la plástica extremeña como fue Adelardo Covarsí.

Felipe Checa Delicado nació en Badajoz el 24 de marzo de 1844 en la actual calle Sepúlveda (anteriormente de la Sal Vieja). Se formó durante cuatro años junto a su amigo el pintor barcarroteño José Caballero Villarroel en el Instituto de Segunda Enseñanza de Badajoz, teniendo como primer profesor a José Gutiérrez de la Vega, hijo del célebre pintor sevillano del mismo nombre.

Con 20 años marcha a Madrid donde continuó sus estudios en la Escuela Superior de Pintura (posteriormente Academia de San Fernando) recibiendo clases de los pintores Pablo Gonzalvo y Joaquín Espalter. Tuvo como compañeros a pintores de la talla de Pradilla, Casimiro Sáenz y Plasencia.

Checa obtuvo calificaciones sobresalientes en 1865 y dos años después fue becado por la Diputación de Badajoz para continuar su formación en la Academia de San Fernando. Durante esta época, como era habitual entre los alumnos de pintura, realiza copias de grandes maestros del Museo del Prado como Velázquez y Goya, algunas de las cuales se conservan en el Museo Provincial de Bellas Artes de Badajoz.

En 1872 muere su padre y Felipe Checa regresa a Badajoz para resolver diferentes asuntos familiares, interrumpiendo ya definitivamente sus estudios. Desde aquí participaría en las famosas Exposiciones Nacionales (hasta en seis ocasiones) principalmente con bodegones, cuadros de flores y escenas de género. En ninguna ocasión consiguió gran éxito de crítica ni premios, ya que dada su personalidad modesta no trató nunca de influir en los manipulables jurados de la época. Tampoco contribuyeron las temáticas de sus obras, dado que lo más popular era presentar escenas históricas de grandes dimensiones.

En 1875 obtuvo uno de los pocos galardones que recibiría, una Mención Honorífica en los Juegos Florales de Sevilla. En 1878 le ocurrió una curiosa anécdota: varios cuadros suyos expuestos en una tienda madrileña de la Puerta del Sol -con motivo de su participación en la Exposición Nacional- fueron retirados debido a su tono anticlerical. Esta temática sería abordada por Checa en numerosas ocasiones a lo largo de toda su trayectoria.

En 1891 fue premiado nuevamente con Mención Honorífica, esta vez en la Exposición General de Barcelona, adquiriendo el Ayuntamiento de dicha ciudad dos bodegones, uno de los cuales se encuentra actualmente en el Museo Nacional de Arte de Cataluña. En 1892 participa en la Exposición Regional Extremeña de Badajoz.

En 1900 participó en una colectiva en los salones de los hermanos Amaré en la madrileña calle Alcalá junto a figuras de la talla de Gonzalo Bilbao, Muñoz Degrain, Sorolla, Madrazo, Cecilio Pla y Jiménez Aranda. En 1903 obtendría uno de los máximos galardones de su carrera, Diploma de Honor en la Exposición Regional de Béjar, organizada por la Asociación de Pintores Castellanos.



Checa fue un pintor de inspiración clásica, admirador de Velázquez, Goya, Rubens, Ribera, Murillo… Clasicismo que queda patente a lo largo de toda su obra, en la que no tienen cabida vanguardias como el impresionismo que penetraba desde Francia ya en su época de formación. La temática de sus obras se circunscribe principalmente a las escenas de género y costumbres -quizá por su aislamiento en la provinciana Badajoz de entonces-, los bodegones –en los que alcanzó una maestría que le ha llevado a ser comparado, entre otros, con Zurbarán- y los pequeños cuadros de flores.

Es destacable también su labor docente, como fundador y director de la Academia Municipal de Dibujo y Pintura de Badajoz desde 1876 y como profesor en la Escuela de Artes y Oficios desde 1894 hasta su muerte en 1906. Entre sus discípulos más destacados estuvieron el citado Adelardo Covarsí, Leonardo Rubio, Braulio Pizarro, Juan Carmona y José Rebollo López.

Felipe Checa Delicado murió en Badajoz el 31 de marzo de 1906, dejando tras de sí un legado artístico de calidad sobresaliente, como demuestra el más de un centenar de sus obras conservadas en la excepcional colección del Museo de Bellas Artes de Badajoz.


Bibliografía:
·Museo de Bellas Artes de Badajoz. Catálogo de Pinturas. Román Hernández Nieves. Diputación Provincial de Badajoz, 2003.
·Felipe Checa Delicado. Primer Centenario de su muerte (Catálogo de la Exposición Antológica en el Museo de Bellas Artes de Badajoz). Román Hernández Nieves. Diputación Provincial de Badajoz, 2006.

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